Elaborar tu primer presupuesto puede resultar agotador. Tan agotador y frustrante, de hecho, que son muy pocas las familias en el mundo que tienen un presupuesto mensual que funciona. Desde Kuiki te queremos decir que ¡vale 100% la pena!

Desarrollar un presupuesto que podás mantener a largo plazo se ha vinculado definitivamente a la creación de riqueza, a la vez que te ayudará a salir de las deudas, reducir los gastos, ahorrar para tus metas e invertir.

Si preguntás a tu alrededor (incluso a vos mismo) te darás cuenta que la mayoría conoce con bastante detalle cuánto gana, pero muy pocos se han tomado el tiempo de desglosar sus gastos por categorías para averiguar qué paga de forma recurrente, cuánto debe o si le queda algo de dinero para ahorrar e invertir.

Todo estos datos solo te los da un presupuesto bien hecho y ajustado a tu realidad. Para hacer el tuyo, seguí los siguiente pasos:

 

1. Tomá la decisión de hacer un presupuesto

Si ya estás acá, leyendo estas líneas, queremos pensar que esta decisión está tomada. ¡Felicidades! Es el primer gran paso.

2. Analizá cuánto ganás

Para algunas personas esto es más fácil que para otros. Si vos tenés un trabajo e ingreso fijo, probablemente sepás hasta el último centavo cuánto ganás. Pero si trabajás por tu cuenta, sos freelance, emprendedor o bien una porción de tus ingresos es variable (por ejemplo, sujeta a rendimiento), esto puede ser más complicado. La consideración más importante, independientemente de cómo sea tu ingreso mensual, es determinar la cantidad mensual promedio de ingresos que recibís. Una buena forma de hacerlo, si tus ingresos no son fijos, es promediar los últimos 6 a 12 meses de ingresos recurrentes y usar esa cifra. Si querés ser más conservador, podés elegir la cantidad mensual más baja que hayás ganado en el último año, lo que con suerte te brindará el peor de los casos.

3. Sumá cuánto debés

Determinar lo que pagás mensualmente en deudas es tu próximo paso. Esto suele ser bastante sencillo y hemos encontrado que en la mayoría de los casos, las personas manejan al detalle la cifra.

Si querés conocer si tu nivel de endeudamiento es sano o deberías de bajarlo, podés hacer clic acá y leer nuestro post del mes pasado.

 

4. Determiná tus gastos mensuales recurrentes

Ahora sí, éste suele ser el paso más tedioso (porque son muchos rubros) y confuso porque rara vez las personas saben exactamente cuánto gastan y en qué.

Si ya tenés un tiempo dando seguimiento a tus gastos, hacé tu mejor intento por enumerar cada uno.

Si ésta es la primera vez, quizá la mejor manera de determinar tus gastos mensuales es ir recogiendo todos los recibos y facturas que pagás durante un mes.  Posteriormente, podés dividir cada uno de esos gastos en categorías (por ejemplo servicios básicos, auto, hogar, entretenimiento, transporte, educación, etc.) y éstas pueden ser tan generales o tan específicas como prefirás. De cualquier manera, funciona bien, siempre y cuando fijés un monto promedio de gastos para cada categoría.

5. Ingresá todos estos datos

Sea en un cuaderno, una agenda, un app o una hoja de Excel, es momento de ingresar los datos anteriores:

  • Cuánto ganás
  • Menos lo que debés
  • Menos lo que gastás

6. ¿Cuánto te da?

Ahora sí, ¿cuál es tu resultado? Este número te dirá si estás gastando de más o menos. Idealmente, durante este paso encontrarás que estás viviendo dentro de tus posibilidades, y tal vez incluso te quedará un poco cada mes para ahorrar. Por otro lado, también podría resultar que debés hacer ajustes a tus gastos mensuales para vivir dentro de tus posibilidades.

7. Ajustá tus categorías

La vida está llena de sorpresas. Los alimentos se vuelven más caros, los precios de la gasolina suben y el alquiler puede subir cuando menos lo esperás. Cada vez que veás que tus gastos comienzan a subir, o tengás un aumento salarial, es momento de reajustar tu presupuesto.

8. Seguí tu presupuesto

Hacer tu presupuesto es solo la primera parte del trabajo. La segunda –e igual de importante- es seguirlo. Para muchos, este es un proceso tedioso y cansado, pero la experiencia nos ha mostrado que no se necesita más de una hora a la semana y te ahorrará mucho tiempo (y dinero) a largo plazo. En este proceso, la disciplina y el autocontrol serán tus mejores aliados.